FUNDANIQUEM

TEGUCIGALPA.- Un conmovedor recibimiento se vivió el jueves en el aeropuerto Toncontín, al llegar un menor de edad de los Estados Unidos, quien fue llevado a un  hospital especializado en Boston, Massachusetts, desahuciado por los médicos hondureños porque sufrió severas quemaduras en un 90 por ciento del cuerpo.

Se trata de Luis Gonzalo Cabrera Bonilla (14), originario de Catacamas, Olancho, quien el 27 de enero pasado sufrió en su casa una descarga eléctrica por unos cables de alta tención que le provocaron quemaduras de primero, segundo y tercer grado, que lo dejaron entre la vida y la muerte.

Luisito llegó a la terminal aérea a eso de las 12:15 del mediodía con procedencia de Miami, donde los esperaba un centenar de personas, entre familiares, amigos, maestros y compañeros de colegio, además de representantes de la Fundación de Atención al Niño Quemado de Honduras  (FUNDANIQUEM), que se mostraron emocionados.

Las personas llegaron con pancartas y oraciones que al verlo venir caminando por sí sólo no pudieron contener el llanto.

“No puedo creer que esté de regreso sano porque antes de viajar al Sheinner Hospital de  Estados Unidos yo estaba muy mal que casi no me acuerdo cómo iba, pero hoy doy gracias a Dios por estar de regreso con mi familia, compañeros del colegio y le gente de la Fundación y a los médicos del Hospital Escuela que fueron parte de esto”.

Mientras se secaba unas lagrimas de emoción, agregó que no se “esperaba esta sorpresa que me han dado la gente que me quiere pero gracias a todos los que me ayudaron y en especial a mi mamá, Martha Cabrera, y mi papá, Gonzalo Bonilla, y también a mi hermana Keydi Bonilla que estuvo hospitalizada con migo sólo para estarme cuidando”. 

Asimismo, dijo que hablará con los directores del Instituto Cristiano Encuentros de Catacamas, para ver que le dieran la oportunidad de continuar las clases del tercer curso del Ciclo Común.

“Dios es maravilloso, por eso yo nunca me di por vencida cuando aquí en Honduras mi niño no pudo ser atendido, dije tengo que hacer algo porque no acepto la palabra imposible y me moví por todo lado hasta lograr que mi muchacho viajara a Estados Unidos”, destacó Martha.